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10/12/10

Entrevista a Germán Kexel, integrante del equipo jurídico de Abuelas de Plaza de Mayo

¿Cuál es, hasta el momento, el balance de estas dos semanas de audiencias?

El balance de estas dos semanas es positivo, sobre todo porque se han ido probando paulatinamente todas las hipótesis que estaban delineadas en la instrucción de la causa judicial. Esta es una causa que se inició hace más de 20 años, en la cual -si bien, por un lado- la Justicia termina llegando tarde, el tiempo transcurrido ha permitido que se recolecte un montón de prueba que termina por esclarecer lo acontecido.

El juicio se inició con una declaración de Alonso reconociendo que María Natalia no era hija biológica suya ni de su mujer, como sí habían mentido en la causa que se instruyó en la justicia provincial. ¿Cómo se reconfigura el juicio este nuevo escenario, cuáles son las pruebas que van a tener en cuenta?

A partir de la confesión de Alonso en la primera audiencia del juicio, de alguna manera se fue redireccionando la prueba y los testimonios que estaban ofrecidos. Porque confesó haber apropiado a María Natalia, es decir haber anotado como hija propia una bebé entregada por un amigo de él –Juan Carlos Herzberg- que también está imputado en la causa. Ya hay bastante doctrina y jurisprudencia que dice que para la configuración del delito de apropiación –la retención y el ocultamiento de una niña, en este caso-, no se necesita conocer el origen de la sustracción, por lo tanto, la confesión del imputado allana el camino y es conducente para la futura condena que debería recaer sobre él. No obstante, los testimonios y las pruebas aportados en las audiencias, dieron un conocimiento cabal de la situación, y sobre todo, del conocimiento que tenía Alonso del origen de María Natalia. Hay prueba que es muy contundente, no sólo la relación de amistad que tenía con Herzberg…

Que, recordemos, es capitán de navío y participaba de la Fuerza de Tareas Nº 5…

Sí, que además es la fuerza de seguridad -como está documentado en la causa- que se encargó del operativo de secuestro de la madre de María Natalia, con lo cual, probada la circunstancia de que Herzberg se desempeñaba en La Cacha, el centro clandestino donde estuvo en cautiverio María Elena –la madre de Natalia-, sería un primer indicio del conocimiento que Alonso tenía del origen de María Natalia. Posteriormente hubo testimonios importantes, que dieron cuenta de la relación de Alonso y de Herzberg con el consulado boliviano en La Plata y hasta con Hugo Banzer, el dictador boliviano. Posteriormente, la fuga al Paraguay –que estaba bajo el régimen del dictador Alfredo Stroessner-, la relación con apropiadores prófugos de la Justicia argentina –como Miara y Bianco- y por último, desnudaron la voluntad de Alonso de ocultar sistemáticamente el origen de María Natalia -hasta el año 2006 cuando finalmente lo supo a través de los exámenes de ADN-, que es algo que quedó absolutamente probado. Quedó acreditado que Alonso hizo todo lo posible para que ella no se hiciera el análisis de ADN y lo contó en su declaración la propia Natalia: en la década del ’80, Alonso le escondía las citaciones de la justicia provincial para que se hiciera los análisis, la posterior fuga al Paraguay, y la ficción del embarazo de la mujer de Alonso que fue la primera estrategia defensiva allá por el año ’86.
Y lo más importante: el extenso daño que toda esta situación ha provocado sobre Natalia y sobre sus familiares biológicos, el hecho de haber pasado 20 años de su vida sin conocer su identidad biológica, nos da la pauta de la importancia de la condena que tiene que recaer en este caso.

¿Cuáles son las penas que prevén pedir en los alegatos?

Si bien, en principio, la idea de esta querella no es adelantar los años que íbamos a pedir, vamos a solicitar una pena muy importante por la extensión del daño a la víctima. No solo porque de alguna manera es una causa paradigmática que demuestra la práctica sistemática de apropiación de menores en la última dictadura, sino que las mismas constancias de la causa evidencian, como te decía, la extensión del daño sobre la víctima principal. Ya hay antecedentes, sobre todo en la justicia federal de Capital Federal, de penas importantes. Nosotros creemos que hay que seguir en esa línea de condena, teniendo en cuenta que se están juzgando delitos de lesa humanidad cometidos en el marco de un genocidio, a lo que se agrega el condimento la práctica sistemática de apropiación de menores durante la última dictadura.

¿Cómo se prevén las jornadas de la semana próxima?

El día lunes, se reanudan las audiencias a las 11 de la mañana con el alegato de esta querella, Abuelas de Plaza de Mayo, y posteriormente se oirá el alegato de la fiscalía. Finalmente, el martes será el turno de los alegatos de las dos defensas y el veredicto, en horas de la tarde.

7/12/10

CUARTA AUDIENCIA

Hugo Pérez Salas
Por la mañana se escuchó el testimonio de Hugo Pérez Salas, el médico pediatra que atendió a Natalia Suárez Nelson en el domicilio de Alonso y Di Mattía, a las pocas horas de que fuera llevada allí. El testigo recordó que por la tardecita fue llamado a su consultorio para asistir a una niña en el domicilio de Alonso, cuando llegó fue hasta el dormitorio. Esperaba encontrar a un niño "ya evolucionado y enfermo" pero para su sorpresa se encontró con una recién nacida en perfecto estado de salud. Por el estado del cordón umbilical se dió cuenta que había nacido hacía tres o cinco horas porque "estaba intacto, perfecto, no empezó a atrofiarse como se atrofian los de los recién nacidos después de unos días". En el domicilio tampoco pudo observar vestigios de que allí se hubiera producido un parto.
A la semana Alonso y Di Mattía llevaron a la bebe al consultorio de Pérez Salas y fueron muñidos del DNI y la libreta sanitaria de la pequeña.
Luego se escucharon los testimonios de dos personas que fueron testigos en el allanamiento en el que se tomaron objetos personales en la casa de Natalia para realizar el análisis de ADN que permitió determinar su identidad.



6/12/10

TERCER AUDIENCIA: VINCULAN A OMAR ALONSO CON EL DICTADOR BOLIVIANO HUGO BANZER


Julia Alí presta testimonio
 Hoy alrededor de las 11 de la mañana se inició la tercera audiencia en el juicio oral por la apropiación de María Natalia Suárez Nelson.

Roger Soruco, hijo del vicecónsul boliviano también llamado Roger Soruco, relató que entre los años 1979/1980 fue a buscar a su padre a un asado en el que se homenajeaba al dictador boliviano Hugo Banzer, en la casa de Omar Alonso. Entre los asistentes se encontraba el cónsul Eduardo Banzer Ojopi, primo de Hugo Banzer, y el señor Juan Carlos Herzberg, quien le fue presentado como Capitán de Navio. Soruco hijo definió este almuerzo como un encuentro íntimo, en el que “Hugo Banzer era el centro de la reunión pero (…) se destacaba la presencia de una menor, y en algún momento hubo un comentario como aquí está la niña o esta es la niña”. Por otra parte, Soruco alegó que las reuniones entre Eduardo Banzer, Juan Carlos Herzberg y Omar Alonso eran habituales, siendo posible que hubiera sido el funcionario consular quien presentara a los dos últimos. Al referirse a su padre, Soruco señaló que antes de morir le dijo: “la hija que tiene Alonso se la entrego el capitán Herzberg, envuelta en un capote negro de la marina”. A raíz del tratamiento médico al que fue sometido su padre, Roger Soruco entabló trato con el tío de Natalia, el médico Juan Manuel Corvalán.

“Es increíble esto, muy traído de los pelos… todo se da en un radio de diez cuadras, en las que vivían los Alonso, y muy cerca los Corvalán”, manifestó. Omar Alonso, llega a la instancia de juicio oral beneficiado por la detención domiciliaria que goza desde el año 2009, cuando cumplió la edad de 70 años. El vínculo de Alonso, con autoridades militares y generales golpistas ya había sido mencionado en las audiencias por Estela de la Cuadra, al referirse a Los años del Lobo: OPERACIÓN CONDOR, la investigación de la periodista Stella Calloni en el que se hace mención a la estadía de los apropiadores, Alonso, Norberto A. Bianco y Samuel Miara en el Paraguay de Stroessner. Las relaciones de Alonso con el cónsul boliviano en La Plata, Eduardo Banzer Ojopi –primo del general golpista Hugo Banzer - y el estrecho vínculo con el marino Herzberg, tampoco son un dato menor; en El dictador elegido, biografía no autorizada de Hugo Banzer Suárez, Martín Sivak señala que “documentos hallados en los Archivos del Terror de Paraguay prueban que los agregados militares fueron fundamentales en las operaciones del Cóndor”.

Antes que Soruco el Tribunal recibió el testimonio de Julia Alí, quien se presentó como fiadora de Alonso pero a lo largo de la declaración se desdijo y aclaró que en realidad los unía una relación de amistad y que también había estado casada con el hermano de María Lujan Di Mattía (la esposa de Alonso), antes de irse a Paraguay donde vivió durante seis años, siguió trabajando junto a Alonso y en los primeros dos meses de su estadía dijo haber estado en la casa que éste compartía con Di Mattía y Natalia. Al ser consultada sobre las preguntas que Natalia le hacía sobre su origen, Alí adujo que le respondió: “eso preguntale a tu papá o a tu mamá” (aludiendo a Alonso y a Di Mattía). Sin embargo, Natalia en su testimonio de la semana pasada, se refirió a Julia Alí como una pareja de Alonso y contó que en 1998 le había dicho que ella era hija de una mujer que había fallecido enferma de cáncer y que había mantenido una relación extramatrimonial con el hombre que la criaba. “Estuve dos años creyendo eso”, explicó Natalia y dijo que el día que Alí le comentó esto, emocionada por la novedad, despertó a Alonso de la siesta y se lo agradeció, y éste mantuvo la versión. “Fue terrible, no puedo creer como me mintieron así”, expresó Natalia.
Sobre la instrucción de la causa judicial en la que se investigaba la identidad de Natalia en el fuero provincial, Alí apeló a su falta de memoria.

Hoy, la primera en brindar su testimonio fue Graciela Lofeudo, quien reiteró lo comentado en la causa provincial, cuando fue desmentida por su padre que años antes le había contado que un día Alonso visiblemente afectado le había referido que su hija era adoptada. Sin embargo el padre de Lofeudo no mantuvo esta versión en los estrados judiciales por presiones del círculo cercano a Amor Alonso.

Por la tarde, se escuchó el testomino de María Belén Rodriguez Cardozo, la directora del Banco Nacional de Datos Genéticos, quien brindó los detalles técnicos sobre los estudios de ADN que permitieron determinar la identidad de María Natalia Suárez Nelson Corvalán, el primer caso en el que se determina la identidad de una hija de desaparecidos a través de una medida judicial alternativa a la extracción de sangre. En este caso el 31 de agosto de 2005, el juez Arnaldo H. Corazza libró orden de allanamiento a los fines de "secuestrar muestras alternativas del material hemático de las cuales sea posible extraer ADN de María Natalia Alonso” y entre los objetos personales solicitados se tomó el cepillo de dientes. Esta herramienta permite que no recaiga en los jóvenes la decisión de someterse a los análisis, permitiendo que los familiares y la sociedad conozcan la verdad.

Mañana se escuchará a los testigos del allanamiento en el que se tomaron objetos de la casa de María Natalia para recuperar las muestras de ADN con las que se pudo determinar que era hija de María Elena Corvalán y Mario César Suárez Nelson.

Hasta el momento está previsto que el lunes 13 se escuchen los alegatos de las partes.

3/12/10

SEGUNDA AUDIENCIA DEL JUICIO

En la segunda audiencia del juicio oral y público por la apropiación de la hija de Mario César Suárez Nelson y María Elena Corvalán, Estela de la Cuadra recordó que en Abuelas las primeras denuncias sobre la posibilidad de que un comerciante llamado Omar Alonso hubiera robado a una niña nacida en cautiverio se registraron en 1982 . 
Estela de la Cuadra, fue una de las impulsoras de la investigación, junto a su madre Alicia "Licha" Zubasnabar de la Cuadra, una de las abuelas fundadoras de la asociación. La hermana de Estela, Elena de la Cuadra, fue secuestrada junto a su compañero Hector Carlos Baratti, el 22 de febrero de 1977, con un embarazo de 5 meses. Estuvo detenida en el CCD que funcionó en la Comisaría 5ta de La Plata, el 16 de junio de 1977 habría dado a luz a una niña a la que llamó Ana Libertad, su familia aún la sigue buscando. En un principio la familia Baratti – de la Cuadra pensó que la niña apropiada por Omar Alonso y María Luján Di Mattía, podía ser Ana Libertad.



Estela, en un extensa declaración brindo detalles sobre el intrincado proceso judicial, señalando groseros errores cometidos por los jueces en la investigación que se llevó adelante en la justicia provincial, y por otra parte también destacó la resistencia de Alonso a someterse a la investigación: "cuando lo citaron al juzgado en 1986 presentó un certificado firmado por el doctor doctor Rodolfo Galimberti del Hospital Español, aduciendo una supuesta dolencia cardíaca". Las estrategias para entorpecer la investigación por parte de Alonso también fueron señaladas en la audiencia de ayer por María Natalia Suárez Nelson al referir que Alonso le escondía las notificaciones en las que la citaban al juzgado. Sobre las trabas judiciales que debieron afrontar en la búsqueda de Natalia, Estela señaló que dejaron mucho que desear las actuaciones del juez Juan Carlos Bruni que un día se reunió con las Abuelas para que le explicaran detalles del caso y al otro dictó el sobreseimiento de Alonso, "lo de Bruni fue una tomada de pelo", declaró. Otra de las mencionadas por Estela fue la jueza María Isabel Martiarena: "hizo todo lo contrario de lo que le habíamos pedido" dijo en referencia a la solicitud que Abuelas le hizo a la jueza para que cuidara a Natalia en la instancia judicial.


Estela de la Cuadra, también contó que en septiembre de 1986, Alonso y M. Luján di Mattía se fueron llevándose a la niña. Cuando las Abuelas recibieron la denuncia de que ya no se encontraban en el domicilio lo denunciarion ante el juez, pero el personal del juzgado que acercó no encontraron ni a Alonso, ni a la mujer, y fueron recibidos por el abogado Julio Burlando, hijo del juez Julio Burlando que intervenía en la causa por la apropiación de los mellizos Reggiardo-Tolosa, inscriptos como hijos propios por el subcomisario Samuel Miara, a quien Alonso trató durante la estadía de ambos en Paraguay, bajo el amparo de la dictadura de Alfredo Stroessner.


En otra parte de su relato de la Cuadra, señalo que en ese momento distintas versiones periodísticas vinculaban a Alonso con el dictador boliviano Hugo Banzer y mencionó que en los Archivos del Horror de Paraguay figura un documento (cuyas copias están incorporadas en el expediente) en el que se registra la siguiente recomendación firmada por un oficial de policia: "Policía de la Capital, Departamento de Investigaciones, Dirección de Policía y afines, Asunción 27 de noviembre de 1987. Objeto: elevar informe. Al señor Jefe del Tercer Departamento de Investigaciones, don Pastor Milcíades Coronel. Tengo el honor de dirigirme a esa superioridad con el objeto de elevar a su conocimiento el siguiente informe, un colaborador nuestro se apersonó a nuestra Dirección a fin de informar que el ciudadano Argentino Omar Alonso, se encuentra radicado en nuestro país, en las mismas condiciones que los Miara y Bianco, y que el Exhorto de Extradición ya llegó por intermedio del Embajador Argentino, doctor Raúl Alberto Quijano, y que entre el martes o miércoles de la próxima semana, por intermedio de los diarios, se iniciará un foribundo ataque contra el Paraguay, que el referido Omar Alonso, reside en la casa de la calle San Miguel y Castelar, con teléfono número 292- 167, con oficina en Estrella número 692 9° piso, oficina 94, con teléfono número 98-464, y dice tener muy buenas relaciones con el General Hugo Banzer, sugiriendo el informante, que se le puede pedir, que de inmediato salga para Bolivia a fin de evitar problemas al superior Gobierno de de nuestro país, firmado Comisario General Alberto B. Cantero, Director de Política y afines." La vinculación de Alonso con Banzer y autoridades bolivianas fue corroborada por el testimonio de Juan Manuel Corvalán, hermano de María Elena al referir que un amigo suyo le había contado que su padre (un funcionario de la embajada boliviana) le había hecho saber que Juan Carlos Herzberg habría entregado a su sobrina a Omar Alonso envuelta en un capote militar, y que estos se habían conocido a través de Eduardo Banzer.


También declaró la hermana menor de María Elena, Cecilia Corvalán, que si bien era muy chica cuando dejó de ver a Ele (como le decían en la familia), fue quien atendió un llamado anónimo en el que le informaron que su hermana había dado a luz a una niña a la que había llamado Lucia. La mujer que se comunicó le informó que la beba había nacido por cesárea y que pesaba 3.500 kg.


La hermana de Mario, Elsa María Suárez Nelson, contó que tanto su hermano como María Elena, habían militado en la FURN y que al momento del secuestro ambos militaban en Montoneros. Por otra parte, describió que fue amenazada y perseguida con posterioridad al secuestro de María Elena: "teniamos una consigna por la cual si ocurría algo, o si había alguna información que darse ellos se comunicaban telefónicamente al negocio de mi marido diciendo algo así como el arquitecto va a ir por los planos y se daba luego la dirección donde nos ibamos a ver. Y recibimos dos llamadas, una para encontrarnos en Avellaneda en la esquina de una plaza y otra en capital federal. Pero en las dos oportunidades..., en la primera empezamos a ver autos con patentes tapadas y nos fuimos y en la segunda oportunidad llego un falcon verde, se abrieron las puestas y bajaron hombres armados y nosotros nos fuimos cada uno por su lado", recordó.

El otro testimonio que se escuchó por la mañana fue el de Mónica Torres, ella era vecina y amiga de "El Gordo" y Mónica (como conocía a María Elena) y presenció el operativo en el que mataron a él y se la llevaron a ella. "Un dia a la mañana todavía no nos habiamos juntado a tomar mate, yo salgo y me entero que se la llevaron a Mónica (por María Elena) del almacén (...) esto empezó temprano, empezaron a evacuar manzanas, salimos y nos llevaron a un terreno baldío y había fuerzas por todas partes, helicópteros, traían gente y los hacían tirar en el piso, era una foto que uno nunca la había visto. (...) en la casa de "El Gordo" había más de cien tiros -en ese momento los había contado- y dicen que él se había traslado y llegado hasta la otra cuadra y ahí lo habían matado, nunca vimos el cuerpo. Ni a Mónica" recordó.


POR LA TARDE, CINCO TESTIGOS CERTIFICARON EL PASO DE MARIA ELENA POR LA CACHA


En el turno vespertino de la segunda audiencia de juicio por la apropiación de Maria Natalia Suárez Nelson, declararon cinco testigos que aseguraron haber compartido su cautiverio con María Elena Corvalán, madre de Natalia, en el centro clandestino de detención conocido como La Cacha. Todos ellos, sin excepción, declararon haberla visto con un avanzado estado de embarazo, y especificaron que la Marina –además del Ejército y el Servicio Penitenciario Bonaerense- fue una de las fuerzas conjuntas que operaron en el centro.


Patricia Pérez Catán, que estuvo varios meses del primer semestre de 1977 secuestrada en La Cacha, pudo ver varias veces a Maria Elena, que llamaban “La Negrita”, cuando iba para el baño. Unos días antes de que la liberaran –fines de junio de 1977-, la vio “con un embarazo de 7 meses y medio, podría arriesgar por la panza”.


María Silvia Bucci estuvo detenida en La Cacha entre el 27 de mayo y el 8 de agosto de 1977. Nunca vio a María Elena personalmente, pero supo por comentario de otros detenidos de su presencia y “que había tenido un beba a la que llamó Lucía”.


En tercer lugar declaró Héctor Javier Quinterno, que estuvo secuestrado en La Cacha desde el 2 de junio hasta el 8 de julio de 1977. A los pocos días de su detención, depositaron a una mujer al lado mío que se llamaba Maria Elena Corvalán, y estaba “con un embarazo muy manifiesto”. Agregó que por esta razón, “la dejaban caminar por el lugar”, y contó que un día, un guardia se acercó a María Elena para contarle como habían matado a su compañero, Mario Suárez Nelson. “Era como una diatriba del guerrero, le remarcaba la heroicidad de su compañero, pero yo creo que fue para quebrarla emocionalmente, porque después de eso María Elena quedó bastante afectada psicológicamente”.


Raúl Elizalde, detenido entre mayo y julio de 1977, pudo conversar con María Elena porque compartieron el mismo lugar de cautiverio. “Ella sufría mucho por su embarazo, porque los guardias la amenazaban con que la iban a torturar en la panza”. Elizalde relató que a Maria Elena la habían secuestrado cuando volvía de hacer las compras, porque “estaba cerca de la sala de guardia, y escuchaba como se comunicaban por la radio con la patota, por eso supe que la habían secuestrado”. Además, agregó que “para despedirse, nos leyó una carta muy linda, muy cálida”. Elizalde, también fue rotundo al ser preguntado por el destino del padre de María Natalia: “fue asesinado”, dijo.


Por último, Ricardo Antonio Herrera también contó de su cautiverio junto a Maria Elena. “Me contó que era la ‘Negra’ Corvalán, de La Plata, que vivía en 54 entre 5 y 6, frente a la tienda El Siglo, que el padre era ingeniero”. Herrera contó haberla visto con un embarazo avanzado, y precisó sobre su estado anímico: “a ella le gustaba cantar. Cantaba ‘Euloquia Tapia’. Era su forma de mantener la vida y los sentimientos a pesar del lugar en el que estábamos”.


El equipo jurídico de Abuelas de Plaza de Mayo, hizo el balance de la segunda tanda de declaraciones. “Fueron muy importantes, ya que contextualizaron el ámbito en el cual fueron cometidos los delitos que se investigan en esta causa. La apropiación de Natalia constituye un delito de lesa humanidad, y fue la consecuencia del secuestro y la desaparición de su madre y del asesinato de su padre. La abundante prueba que consta en la causa demuestra cabalmente que estas circunstancias eran bien conocidas desde un primer momento por los dos imputados”.

Radio UBA X la Identidad entrevista a Natalia Suárez Nelson Corvalán